Según un artículo publicado en la página de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el humo del tabaco o cigarrillo puede aumentar el riesgo crónico de que los bebés y niños sufran enfermedades. Unos 700 millones de niños (aproximadamente la mitad de los menores en todo el mundo) respiran habitualmente aire contaminado con humo de tabaco. El hogar y el automóvil son los dos lugares principales donde los niños son víctimas de la exposición pasiva al humo del tabaco. Las personas que siguen fumando en estos lugares cerrados someten a otros, particularmente a los más pequeños, a una peligrosa mezcla de toxinas como nicotina, monóxido de carbono y otras sustancias tóxicas y cancerígenas, incluso cuando las ventanas permanecen abiertas. Este humo de tabaco respirado por no fumadores contiene más de 4.000 químicos. De este número, se sabe que más de 60 son agentes causantes de cáncer.
Fumar expone a bebés y niños a riesgos crónicos para su salud:
- Incrementa el riesgo de muerte súbita de bebés.
- Contribuye a un bajo peso al nacer y daña el desarrollo pulmonar.
- Aumenta el riesgo de infecciones de oído.
- Causa bronquitis y neumonía en adultos jóvenes.
- Incrementa el asma, la tos y el resuello entre niños en edad escolar.
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