Consejos para que el bebé duerma bien

lunes, 26 de abril de 2010

Sueño infantil - Dormir bien - Especial sueño en niños
Cuando el bebé llega a casa ya nada vuelve a ser igual. Es el caso de las horas de sueño, que se ven alteradas una y otra vez por los llantos del recién nacido. Aquí te ofrecemos unos cuantos consejos prácticos para facilitar al peque un mayor y mejor descanso.

Ambiente Es conveniente acondicionar la habitación en la que va a dormir el recién nacido. Debe dormir siempre en la misma cuna, y en un rincón apartado, tranquilo y silencioso, donde se den unas condiciones de temperatura óptimas. La humedad ideal del ambiente debe estar en torno al 60%. Asimismo, debe mantenerse controlado el ruido, alejándole de la sala de estar y procurando que su habitación dé a una calle sin excesivo tráfico. En cualquier caso, resulta conveniente aislar las ventanas con un cristal doble a fin de optimizar la protección.

La temperaturaLos más pequeños sufren mucho el calor y el frio. Por ello no se les debe abrigar en exceso ni en defecto. El pijama, la sábana y una colcha de algodón o de lana, en función de la estación, son suficientes. Los saquitos de dormir también son una alternativa válida. La temperatura se puede controlar instalando un termómetro en su habitación. Asegúrate de que el mercurio se sitúe entre 20 y 22 grados.

El capazo y la cunaEn los primeros meses (normalmente hasta el cuarto) el niño dormirá en un capazo o moisés. Cuando empiece a girarse y a moverse con cierta autonomía, habrá llegado el momento de pasarle a la cuna. La postura recomendada por los expertos para evitar lo que se conoce como muerte súbita del lactante es boca arriba. Es importante que el capazo o cuna sea plana, rígida y robusta, y que el colchón tenga caras para las estaciones de invierno y verano. Es conveniente que el material de fabricación favorezca la transpiración. Así mismo, se debe evitar la almohada en los primeros meses. Cuando se empiece a colocar, debe ser muy baja -de un par de centímetros de espesor-, de material antialérgico y antiasfixia.

La posición
Los pediatras recomiendan poner al bebé boca arriba para evitar el síndrome de muerte súbita del lactante.

El pijama
Para los bebés lo más prácticos son los conocidos peleles, que cubren incluso los pies. Lo importante es que el niño no esté excesivamente abrigado. Para los mayores un pijama de dos piezas, siempre de fibras naturales (y preferiblemente elástico), ayudará a conciliar mejor el sueño.

Enseñarle a dormir
Para evitar problemas a la hora de dormir es aconsejable comenzar desde los primeros meses con una serie de acciones, iguales cada día que permitan que el lactante asocie la primera de ellas con el tiempo de dormir. Lo habitual es iniciar la serie con el baño, siguiendo con el pijama, la cena... La rutina debe ser fija cada día para que el bebé termine adoptando este comportamiento.

La luz
Si el niño tiene miedo a la oscuridad, puede dejarse una lámpara encendida junto a la cama del pequeño pues le ayudará a tranquilizarse y conciliar mejor el sueño.

El objeto de confianza
Un peluche, una camiseta… Cualquier objeto puede dar seguridad al pequeño en ausencia de la madre. Por este motivo, el niño suele recurrir a estos objetos cuando tiene problemas para dormirse. Lo más importante es no olvidar nunca el objeto en la cuna cuando el niño se haya dormido.

Dormir con los padresHay que ser consciente de que una vez adquirida esta costumbre puede resultar difícil abandonarla. La mayoría de los expertos son partidarios de que el niño no duerma en la cama con los padres. Se asocia al riego de muerte súbita en los bebés, favorece el riesgo de caídas de la cama y axfisia al ser aplastado por el cuerpo de los padres. Dificulta el descanso y la independencia de los padres. Dificulta el correcto desarrollo de los hábitos de sueño del bebé. Así pués lo ideal es acostumbrar al bebé a que duerma en su cuna.

Dormir en brazos
Como en el caso anterior, dormir al niño en brazos es un riesgo porque luego resulta difícil deshabituarle. Suele facilitar el sueño pero puede crear una excesiva dependencia.

Dormir con los hijos: ¿bueno o malo?
Como colecho se entiende la práctica de dormir con los hijos y actualmente es un tema controversial que divide opiniones encendidas de lado y lado.

Por un lado algunos especialistas sostienen el beneficio que reporta este hecho: facilita la lactancia materna y afirma los lazos emocionales. Diferentes investigaciones han mostrado que dormir junto a un lactante regula los patrones de sueño de la madre y su bebé, juega un papel importante al ayudar a la madre a ser más sensible a los requerimientos de su bebé, y les da a ambos más oportunidad de un buen descanso, e influye en el mantenimiento de la producción de leche. También se ha evidenciado que aquellos niños que compartieron camas con sus padres eran más optimistas y tenían menos números de rabietas.

Podéis haceros una idea del colecho en el siguiente vídeo:


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2 Comentarios

  1. Abel // 27 abril, 2010  

    Lo mejor que se puede hacer es dejarse llevar por el instinto y por lo que el cuerpo nos pide. Los niños lo hacen así y no se cohíben ¿por qué no lo hacemos los mayores? Queremos ser los padres perfectos, pero esa perfección viene dada por unas normas que no sabemos quien impuso en la sociedad, que se fomentan de unos a otros y que no tienen ningún rigor en muchas ocasiones.

    Al final, los niños acaban aprendiendo
    ¿Alguna de vosotras conoce a algún niño que duerma con sus padres todas las noches cuando ya es mayor? ¿Alguien conoce a algún niño mayor que quiera ser acurrucado para dormirse? Seguramente la respuesta es “NO”.

    Con lo cual todos esos miedos que aparecen cuando el niño es bebé son infundados ya que no existen pruebas que lo corroboren. Los niños mayores se duermen en sus camas tan contentos, rodeados de sus héroes y cuentos y no necesitan a sus padres para eso.

    La necesidad de los padres ahora pasa a otros aspectos como actividades de ocio, tareas de la escuela, etc. Pero ninguno llorará porque no le cogen.

  2. Silvia // 08 agosto, 2011  

    El bebé es capaz de dormirse solo, no hay que enseñarle a hacerlo; prueba de ello es que en el útero materno pasaba mucho tiempo dormido y nadie le ayudaba a dormirse.

    Entonces, ¿por qué hay tantos problemas relacionados con el sueño infantil? El quid radica en que el pequeño sabe dormirse solo, pero no estar solo.

    Y, además, influyen otros factores: la edad, el temperamento, si le duele algo, si tiene frío o calor, si lo hemos acostumbrado a rutinas inadecuadas...

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